16 junio 2006

El agua caía muy fría del cielo, con tanta fuerza que el ruido sobre el acero del coche se superponía a la radiofórmula que sonaba por los altavoces. Jacinto y yo hablábamos sobre la vida, sobre nuestras vidas. Cada uno de la suya. A ambos nos interesaba la del otro pero creo que en ese momento -con la lluvia atenazando los cristales, el cielo roto de luces, la noche enjuta como doña Rogelia...-, aunque nos oíamos, cada uno pensaba en cómo solucionar sus problemas.

12 junio 2006

Lira y tres cuartos

La luna ardía al son
marcado por nuestros cuerpos templados.

Bajo el cielo besábamos,
compartiendo las mieles del silencio,
el infinito azul;
y un helado rubor
crecía soportando nuestro peso.

09 junio 2006

El Amargo nido de las derrotas

A cada paso un nuevo obstáculo ante nuestras narices, así es la vida; y en las secas tormentas de junio parece que el equilibrio se quiebra y brotan las ganas de sublevarse. Es en estos momentos, en los que la vida es más dulce que siempre y parece más duro seguir adelante cada vez, cuando viene a mi cabeza el recuerdo de las piedras que me han tirado y no he sabido esquivar, de las personas que me vieron llorar y pasaron de largo, de aquéllas que pasaron a mi lado y no quisieron despertarme...

Y recuerdo que también, viajando hacia el mar que me dio la vida, yo he pasado de largo ante quienes me necesitaban, bien por miedo, por desconocimiento o por inexperiencia. Hago una parada en calle Melancolía, quiero ayudarte a construir el puente que te haga huir de la ciudad de la Tristeza -prometo llevarte a la de los Prodigios a seguir los pasos de Bouvila cuando te sientas preparado para hacerlo ;) - aunque mi ayuda sólo puede ser un apoyo, el camino tienes que recorrerlo solo y te aseguro que costará mucho esfuerzo...

Pero merece la pena, y sabes que no hay nada a lo que haya que renunciar, y si no te rindes -aunque sea tan tentador hacerlo- y haces lo necesario para conseguirlo, no dudes que lo harás. Cuántas hemos pasado ya y aquí seguimos... ¿No te atreves a intentarlo?

07 junio 2006

Hoy he decidido rendirme (sólo por unas horas, eh):

lancé mis reventados zapatos bien lejos, me tiré en la cuneta con el sombrero calado y estaré durmiendo hasta que la tempestad amaine, aunque me lleve consigo.

Ahora no tengo fuerzas para luchar contra ella, tal vez cuando despierte....

/más Quevedo que nunca/

02 junio 2006

Apuntes para el camino #3

El destino me favorece, puedo andar a la luz de la luna pues guía mi sendero con su claridad e ilumina mis sueños cuando estoy cansada... Gracias a su compañía, nunca me siento sola. Ojalá no me abandone nunca.